miércoles, 10 de febrero de 2010

Puntería


Hay un centro que no tiene centro
ni alrededores,
ni jardines,
ni palacios;
un centro descentralizado y aburrido,
carente de arpegios,
de golondrinas,
de espantapájaros,
de estropajos,
carente de todo... menos de mí,
porque justo,
justito,
justo ahí fui a caer.

sábado, 9 de enero de 2010

Beber de tu sola presencia


Bebe,
¡bebe hasta hartarte el amor de mis labios!
Devórate toda sutil caricia
que permanezca oculta en los altares
a tu infinita presencia invocados;
bebe hasta saciar esa sed paladina,
esa sed pecadora, la sed
que nunca termina.
Estando sola pensé recordarte,
me dieron ganas de evocar tus ojos
y pensé
que quizás quisieras beberte mis besos;
pero no, creo que soy yo
la que está sedienta,
famélica.
Sí, soy yo,
yo soy la que vaga el desierto
de tus minutos ausente,
la abrasada por el maligno de tu no ahora,
es ciertamente doloroso
el paso de las palomas negras,
se van al sepelio de mis ansias no muertas;
sí, habrán de enterrarnos vivas.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Es tuyo


Tómalo
quítamelo de las manos,
aún está tibio.

Tómalo,
mételo en un cajón
y allí déjalo olvidado,
que se llene de polvo,
que las arañas le hagan compañía,
quizás así esté
más cálido.

Tómalo,
llévatelo lejos
así no siento su llanto
sobre mis ojos egoístas,
ellos ya no quieren
llorar sus penas.

Tómalo,
¡es tuyo!
te juro que si pudiera
te lo daría en mejor estado,
pero ha sido
tan golpeado...

Tómalo,
está tibio, siéntelo,
hasta puedes percibir
sus contracciones,
el vómito por venir,
así de fuerte le duele.

Tómalo,
¡lo arranqué para ti!
tanto me lo pedías
con cada una de tus acciones,
con tus ojos de prado
que...

Tómalo,
no lo rechaces,
ya tanto daño le han hecho,
mira los magullones,
los destajos,
las sangres coaguladas...

Tómalo,
lo acabo de arrancar,
es tuyo mi corazón.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Diosa pagana, Diosa sin trono


La Diosa se revuelca en sus satenes de plata
de dolor, de tristeza, de tormento.
La Diosa clama, se revuelca y llora,
llama a su difunto amado de otrora,
el que no requería de ojos,
del que no concebía puñales.

Ella, toda encajes y loores,
cubierta ahora de dolores
siente caminar el gusano
por su pecho de seda.

La Diosa se lamenta en su alcoba estrellada,
resueña con sueños infantiles
de estar enamorada,
desuella los duendes y las hadas engañosas
que le habían vendido un cuento diferente.

Los príncipes no llegan en corceles blancos,
montan ilusiones paganas
y se vuelven malolientes sacos
colmados de perentorios cuervos
que arrancan los ojos y abren los párpados.

La Diosa es la soberana del engaño,
triste quimera, lágrimas de estaño,
es una patética Diosa sin cielo propio
caída a la tierra sin haberlo sabido,
arrojada de golpe sin derecho de alas.

La Diosa está a la puerta del reino del atardecer
viendo al maligno entrar en su sepulcro.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Veneno sabor venganza


Quiero envenenar la Luna amanecida,
inundar sus venas de vil ponzoña,
verla retorcerse en el horizonte
contaminando de tierra
sus doradas extensiones.

Quiero envenenarla,
cuajar su sangre negra como bilis rancia
y que quede muerta,
congelada su tez en un estertor abominable,
desfigurada y deforme
para que nadie vuelva a suspirarle.

Quiero envenenarla y enterrar
sus carnes lascivas
en la catacumba del mismísimo Diablo,
que él sea el próximo en besarla
y el único que lo haga
por la eternidad.

Sí, deseo firmemente
envenenar esa Luna de aurora,
pérfida y regalada
a los hombres viles,
manoseada y sucia de besos,
paridora de pecados, mentiras y dolores.

Esa Luna, no otra, la Luna amarilla
no merece vivir.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Tarde o temprano


Así los destajos cubrieran mi cuerpo
volviéndome toda una herida,
no habría paliación,
no habría descanso
para estas lágrimas nocturnas;
¿cuál será la fuente?
¿De qué océano infinito se alimentarán?

La he perdido... la has perdido,
la absoluta confianza que antes
me impedía volver los ojos
ha muerto, se ha ido
y ahora no hay forma
se escaparle al miedo
de ver puñales asechando
a cada vuelta de esquina.

Todo ojo, toda pierna, todo labio
es una amenaza,
toda curva, todo cabello
podría triturarme;
podría reemplazarme cualquier mano,
cualquier boca,
y en la próxima fotografía
no estaría mi rostro
sino un cuerpo nuevo;
y en el próximo marco
estaría sola, sola yo
con las lágrimas marcadas
como un surco profundo, inmenso.

Tú no podías mentirme
¡yo te había forjado perfecto!,
sin engaños,
toda tuya... todo mío;
¡yo me había forjado suficiente!,
me creí reina de la felicidad tuya
y te hice rey de la mía.

¿Pero dónde quedó ahora?
Es tan duro despedirse de ella
y dar cabida al gusano;
es tan difícil aceptar
que las dagas ahora prevalecen
ocultas en las sombras,
asechantes,
amenazantes;
aceptar que siempre estarán ahí
y que se clavarán de nuevo en mi carne
tarde o temprano.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Lárgate de mí


Lárgate de mí, ¡vete lejos!

gusano pestilente que me tortura el alma,

¡vete de mis sienes!

¡deja de perforar mi corazón

con tus horribles bocas!

Lárgate de mí, vete lejos.

No quiero seguir siendo el alimento de tu inmundo vientre

colmado de pestilentes ayes y suspiros;

no quiero ni un remanente, ni uno de tus críos,

lárgate de mí con todo lo que te me recuerde,

vete lejos con todo tu olor de espanto.


Que me duelan los ultrajes, lo acepto; lo reniego

pero lo sufro, porque me toca;

Que me haga trizas el engaño, lo soporto; lo recuso

pero lo sufro, porque me corresponde.


Pero tú, vil gusano que devoras todo verdor,

¡lárgate de mí! Quiero olvidarlo todo,

quiero volver a los días de antaño,

ser feliz, no plañidera impaga,

ser sonrisa, no lluvia de invierno.

Lárgate de mí, ¡vete lejos!

abandona mis sepulcrales ojos opacos,

deja las humedades de sus fosas

para que entre el maligno que hoy sí

me hace falta.

Deja que vuelva a mis hijos mi bella hermana

con su natural nombre;

que ya no signifiquen pecado

esas cuatro letras

que la denominan.


Lárgate de mí, quiero que te vayas lejos;

quiero que abandones tu refugio en mis lacrimales

y saques toda putrefacción

que en ellos hayas alojado;

mis ojos, ¡que mis ojos son los culpables!

Por haber querido ver, por no permanecer cerrados.

Pero ahora, lárgate de mí,

que ellos ya se han arrepentido de haber mirado

y haber dejado que entraras.


Toda de mí te quiero fuera, lejos,

muy lejos y seco, aplastado, hecho pedazos;

así, tal como me dejares

tras tu estancia que nunca termina;

lárgate de mí, toda de mí te quiero fuera,

te deseo fuera,

te espero fuera,

te anhelo fuera,

te ordeno ¡fuera!


Lárgate de mí ¡vete lejos!

habita otras selvas, cobíjate en otros huertos,

ya déjame que el sufrimiento se repliegue

y pueda volver a amarle sin dudas,

sin temores, sin puñales al acecho.

¡Lárgate de mí, vil gusano!

¡Vete lejos!

Corazón suicida


¡Ay de mí! que no sabía

cuánto podía doler el alma;

y digo “¡basta!”,

alzo la voz,

dejo que el corazón se asome a mi boca

y grite “¡basta, basta, basta!

¡Ya por favor, que se acabe mi tortura,

que se vuele mi tormento!”

Necesito libertades,

me hacen falta los perdones,

los olvidos;

en algún lado los habré abandonado

¿quién sabe dónde?,

y ahora los necesito.

Como te necesito a ti

y no puedo dejar de necesitarte,

y por eso el corazón sube y grita

“¡basta, basta, basta!

¡arrójenme de los balcones,

déjenme cortar mis heridas!

pero que ya no duela el día ni la noche,

que no me haga llorar

el brillo de la luna”

¡Ay de mí! Qué estúpida he sido,

¿cómo convivir con el dolor

y la necesidad de olvido?

Es tan difícil ordenar al gusano que se aleje,

echarlo del alma donde se ha prendido

como un simbionte enajenado a la fuerza;

y por él es que mi corazón

sube desesperado a la vera de mis dientes y grita

“¡basta, basta, basta!

que alguien le diga que muero por sus labios

y que me mata el miedo

de una traición futura;

que amo y temo a mi legítimo verdugo

y que a su espada la odio

y que amo sus besos”.

¡Ay de mí! y mi pobre corazón

al borde del suicidio;

ha decidido saltar de mi boca

y arrojarse al vacío de esta hoja.

sábado, 7 de noviembre de 2009

In memoriam


Mueren las últimas lágrimas egoístas,
el luto va mermando
pero queda la derruida casa, vacía,
como un monumento a su ausencia;
queda la jaula de su cuerpo,
inerte, inerme, jubilosa, burlona.
El olor de la agonía
todavía cuelga de los balcones
y las rosas del jardín repelen su aroma;
parecen saltimbanquis tortuosos
los abetos, los setos, los ombúes.
Camina cándido su fantasma
por las habitaciones altas donde habitan ojos,
vaga por altillos y terrazas
arrastrando sus alas agotadas
e inservibles ya para la huida.

martes, 6 de octubre de 2009

Dicotomía


Me cubres de mortaja y de flores;
luego, de una mirada me sacas de la tumba;
y nuevamente me asesinas por la espalda
y otra vez me revives de un soplido.
A la tierra y al cielo,
me matas y me traes a la vida
cuantas veces es tu antojo.

Sombras...
..................luz...
frío...
...........caricias...

decídete de una vez.

Apenas toco la tierra helada,
llorosa por mi pronta llegada,
extiendes la mano y me arrojas arriba;
apenas llego a mi lecho extenuada
ya estás afilando la espada
que me corte el pecho y la vida.

Me sostienes por unas horas en la cima,
luego con unos versos me tiras al abismo;
y nuevamente me elevas y me sonríes
y otra vez me cubres de lágrimas.
Al cielo y a la tierra,
me traes a la vida y me matas
cuantas veces es tu capricho.

Color...
.............penumbras...
besos...
.............martirios...

ya acábame de una vez.