Y ese es tu fantasma que entra por la ventana,
quien eras hasta hace un tiempo.
Y esas son tus sonrisas olvidadas
sobre los muebles de mi casa.
Y esos son tus suspiros acongojados
que se escapan de las cañerías.
Y esas son tus lágrimas saladas
que gotean desde el techo
en esta noche helada,
en este día terrible,
en este mundo solitario,
en esta vida impiadosa.
1 comentario:
Genial leer textos como este, no creo leerte alguna vez algo malo, ¿eh?...
Felicidades.
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